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Mártires de Moldavia

Mártires de Moldavia


Cerré la harina en un tazón grande. Licué la levadura con una pizca de sal y 1 cucharadita de azúcar, luego agregué agua tibia y ralladura de cáscara de limón. Hice un agujero en la harina del bol, vertí la mezcla líquida en el centro, luego incorporé la harina de los bordes y comencé a amasar una masa elástica. De vez en cuando vertía un poco de la cantidad de aceite, hasta incorporar los 130ml. Dejé que la masa leyera en un lugar protegido de las corrientes durante aproximadamente 1 hora y media.

Precalenté el horno a 175 grados. Saqué la masa fermentada del cuenco sobre la mesa de trabajo ligeramente enharinada. Dividí la masa en cuatro partes aproximadamente iguales, luego dividí cada parte en 10 partes, así obtuve 40 pesos de masa fermentada. Esparcí cada lado sobre una superficie de trabajo enharinada hasta obtener rollos de unos 15 cm de largo. Corté cada rollo por la mitad, luego trencé los extremos y obtuve una especie de cuerda, luego uní los extremos de la cuerda y obtuve una especie de coronas trenzadas. Roté cada corona por la mitad (en forma de "8") y obtuve los mártires que coloqué con espacio entre ellos en la bandeja forrada con papel de horno.

Horneé a los mártires hasta que se pusieron dorados (unos 30 minutos). Mientras mantenía las bandejas horneando en el horno, preparé el almíbar: herví el agua con el azúcar en una olla. Después de que los cristales de azúcar se derritieron, dejé a un lado el almíbar y lo dejé enfriar un poco, luego agregué miel, revolví hasta que se disolvió. Pasé los mártires calientes por el almíbar, luego los saqué en la bandeja en la que los horneé, los unté con miel y les espolvoreé muchas nueces molidas. Los dejo enfriar y serví.

¡Buen apetito!


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